LOS
GÉNEROS LITERARIOS
EPIGRAMAS
El
señor don Juan de Robres,
con
caridad sin igual,
hizo
hacer este hospital...
y
también hizo los pobres.
(Juan
de Iriarte, S.XVIII)
A
la abeja semejante,
para
que cause placer,
el
epigrama ha de ser
pequeño,
dulce y punzante.
(Tomás
de Iriarte, S.XVIII)
ELEGÍA
Elegía
a Ramón Sijé - Miguel Hernández
(En
Orihuela, su pueblo y el mío, se
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
me ha muerto como del rayo Ramón Sijé,
a quien tanto quería)
Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento,
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En
mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero
escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera:
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y tu sangre se irá a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las ladas almas de las rosas
del almendro de nata te requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero
CANCIÓN
TRADICIONAL
Endecha
a Guillén Peraza
Llorad
las damas, sí Dios os vala,
Guillén Peraza quedó en La Palma,
la flor marchita de la su cara.
No eres palma, eres retama,
eres ciprés de triste rama,
eres desdicha, desdicha mala.
Tus campos rompan tristes volcanes
no vean placeres, sino pesares,
cubran tus flores los arenales.
Guillén Peraza, Guillén Peraza,
¿dó está tu escudo, dó está tu lanza?
Todo lo acaba la malandanza.
Guillén Peraza quedó en La Palma,
la flor marchita de la su cara.
No eres palma, eres retama,
eres ciprés de triste rama,
eres desdicha, desdicha mala.
Tus campos rompan tristes volcanes
no vean placeres, sino pesares,
cubran tus flores los arenales.
Guillén Peraza, Guillén Peraza,
¿dó está tu escudo, dó está tu lanza?
Todo lo acaba la malandanza.
SÁTIRA
Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
Erase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;
era
un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.
Erase
el espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;
érase
un naricísimo infinito
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito.
Quevedo
EPÍSTOLA
Epístola
a Boscán
Señor Boscán,
quien tanto gusto tiene
de daros cuenta de los pensamientos,
hasta las cosas que no tienen nombre,
no le podrá faltar con vos materia,
ni será menester buscar estilo
presto, distinto d’ornamento puro
tal cual a culta epístola conviene.
de daros cuenta de los pensamientos,
hasta las cosas que no tienen nombre,
no le podrá faltar con vos materia,
ni será menester buscar estilo
presto, distinto d’ornamento puro
tal cual a culta epístola conviene.
Garcilaso
de la Vega
ODA
Oda
A la Vida Retirada de Fray Luis de León (S.XVI)
¡Qué
descansada vida
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.
la del que huye del mundanal ruïdo,
y sigue la escondida
senda, por donde han ido
los pocos sabios que en el mundo han sido;
Que no le enturbia el pecho
de los soberbios grandes el estado,
ni del dorado techo
se admira, fabricado
del sabio Moro, en jaspe sustentado!
No cura si la fama
canta con voz su nombre pregonera,
ni cura si encarama
la lengua lisonjera
lo que condena la verdad sincera.
¿Qué presta a mi contento
si soy del vano dedo señalado;
si, en busca deste viento,
ando desalentado
con ansias vivas, con mortal cuidado?
¡Oh monte, oh fuente, oh río,!
¡Oh secreto seguro, deleitoso!
Roto casi el navío,
a vuestro almo reposo
huyo de aqueste mar tempestuoso.
Un no rompido sueño,
un día puro, alegre, libre quiero;
no quiero ver el ceño
vanamente severo
de a quien la sangre ensalza o el dinero.
Despiértenme las aves
con su cantar sabroso no aprendido;
no los cuidados graves
de que es siempre seguido
el que al ajeno arbitrio está atenido.
Vivir quiero conmigo,
gozar quiero del bien que debo al cielo,
a solas, sin testigo,
libre de amor, de celo,
de odio, de esperanzas, de recelo.
Del monte en la ladera,
por mi mano plantado tengo un huerto,
que con la primavera
de bella flor cubierto
ya muestra en esperanza el fruto cierto.
Y como codiciosa
por ver y acrecentar su hermosura,
desde la cumbre airosa
una fontana pura
hasta llegar corriendo se apresura.
Y luego, sosegada,
el paso entre los árboles torciendo,
el suelo de pasada
de verdura vistiendo
y con diversas flores va esparciendo.
El aire del huerto orea
y ofrece mil olores al sentido;
los árboles menea
con un manso ruïdo
que del oro y del cetro pone olvido.
Téngase su tesoro
los que de un falso leño se confían;
no es mío ver el lloro
de los que desconfían
cuando el cierzo y el ábrego porfían.
La combatida antena
cruje, y en ciega noche el claro día
se torna, al cielo suena
confusa vocería,
y la mar enriquecen a porfía.
A mí una pobrecilla
mesa de amable paz bien abastada
me basta, y la vajilla,
de fino oro labrada
sea de quien la mar no teme airada.
Y mientras miserable-
mente se están los otros abrazando
con sed insacïable
del peligroso mando,
tendido yo a la sombra esté cantando.
A la sombra tendido,
de hiedra y lauro eterno coronado,
puesto el atento oído
al son dulce, acordado,
del plectro sabiamente meneado.
HIMNO
Himno
Pange Lingua de
Santo Tomás de Aquino (S.XIII, para celebrar la Eucaristía)
(traducción
de José Manuel Zubicoa Bayón):
Pange
lingua gloriosi
Corporis mysterium, Sanguinisque pretiosi, Quem in mundi pretium Fructus ventris generosi, Rex effudit gentium.
Nobis
datus nobis natus
Ex intacta virgine, Et in mundo conversatus, Sparso verbi semine, Sui moras incolatus Miro clausit ordine.
In
supreme nocte coenae
Recumbens cum fratribus, Observata lege plena, Cibis in legalibus, Cibum turbae duodenae Se dat suis manibus.
Verbum
caro, panem verum
Verbo Carnem efficit: Fitque Sanguis Christi merum Etsi sensus deficit, Ad firmandum cor sincerum Sola fides sufficit.
Tantum
ergo Sacramentum
Veneremur cernui: Et antiquam documentum Novo cedat ritui: Praestet fides supplementum Sensuum defectui.
Genitori,
Genitoque
Laus et iubilatio, Salus, honor, virtus quoque Sit et benedictio: Procedenti ab utroque Compar sit laudatio. Amen. |
Canta lengua el glorioso misterio del Cuerpo, y de la Sangre preciosa, fruto de un vientre generoso, precio del mundo derramado, por el Rey de las naciones.
Para
nos dado y nacido
de una purísima Virgen, en el mundo convivió, y tras sembrar su palabra, de su convivencial estancia cerró el admirable ciclo.
En
la cena de la suprema noche
que comió con sus hermanos, observada la ley plena, tras los consumos rituales, como alimento a los doce se dio con sus propias manos.
El
Verbo en carne, con su verbo
hizo realmente el pan su Carne, y el vino Sangre de Cristo: y aunque el sentido no alcanza, para afirmarlo al sincero corazón con la sola fe le basta.
A
tan grande sacramento
veneremos genuflexos; y el antiguo documento al rito ceda del nuevo: y dé la fe el suplemento al sentido insuficiente.
A
Engendrador y Engendrado
loores y cantos gozosos, salutaciones, honores, con méritos y bendiciones: y al Procedente de ambos comparables alabanzas. Amén. |
TRAGEDIA
Edipo
Rey de
Sófocles
Edipo
es el rey mítico de Tebas,
hijo de Layo
y Yocasta,
que mató, sin saberlo, a su propio padre y desposó a su madre.
Al
nacer Edipo, el Oráculo
de Delfos
auguró a su padre, Layo, que aquel, al crecer, le daría muerte y
desposaría a su mujer. Layo, queriendo evitar tal destino, ordenó a
un súbdito que matara a Edipo. Apiadado de él, en vez de matarlo,
el súbdito lo abandonó en el monte Citerón, colgado de un árbol
por los pies. Un pastor halló el bebé y lo entregó al rey Pólibo
de Corinto.
Peribea o Mérope, la esposa de Pólibo y reina de Corinto, se
encargó de la crianza del bebé, llamándolo Edipo, que significa
‘de pies hinchados’ por haber estado colgado.
Al
llegar a la adolescencia,
Edipo, por habladurías de sus compañeros de juegos, sospechó que
no era hijo de sus pretendidos padres. Para salir de dudas visitó el
Oráculo de Delfos, que le auguró que mataría a su padre y luego
desposaría a su madre. Edipo, creyendo que sus padres eran quienes
lo habían criado, decidió no regresar nunca a Corinto para huir de
su destino. Emprende un viaje y en el camino hacia Tebas, Edipo
encuentra a Layo en una encrucijada, discuten por la preferencia de
paso y lo mata sin saber que era el rey de Tebas, y su propio padre.
Más tarde Edipo encuentra a la esfinge,
un monstruo que daba muerte a todo aquel que no pudiera adivinar su
acertijo,
atormentando al reino de Tebas. A la pregunta de cuál es el ser vivo
que camina a cuatro patas al alba, con dos al mediodía y con tres al
atardecer, Edipo responde correctamente que es el hombre. La esfinge,
furiosa, se suicida lanzándose al vacío y Edipo es nombrado el
salvador de Tebas. Como premio, Edipo es nombrado rey y se casa con
la viuda de Layo, Yocasta, su verdadera madre. Tendrá con ella
cuatro hijos: Polinices,
Eteocles,
Ismene
y Antígona.
Al
poco, una terrible plaga cae sobre la ciudad, ya que el asesino de
Layo no ha pagado por su crimen y contamina con su presencia a toda
la ciudad.
Edipo
emprende las averiguaciones para descubrir el culpable, y gracias a
Tiresias
descubre que en realidad es hijo de Yocasta y Layo y que es él mismo
el asesino que anda buscando. Al saber Yocasta que Edipo era en
realidad su hijo, se da muerte, colgándose en el palacio.
Horrorizado, Edipo se quita los ojos con los broches del vestido de
Yocasta y abandona el trono de Tebas, escapando al exilio.
TIPOS DE VERSOS
VERSOS RIMADOS - VERSOS
SUELTOS
Consuelo
a (verso
rimado)
tu nombre me sabía
- (verso suelto)
igual que un caramelo
a (verso rimado)
Manuel Machado
VERSOS
BLANCOS
Volverán las oscuras golondrinas 11
En tu balcón sus nidos a colgar 11
Y otra vez, con el ala en tus cristales, 11
Jugando llamarán. 7
Pero aquellas que el vuelo refrenaban 11
La hermosura y la dicha contemplar, 11
Aquellas que aprendieron nuestros nombres, 11
Esas no volverán. 7
En tu balcón sus nidos a colgar 11
Y otra vez, con el ala en tus cristales, 11
Jugando llamarán. 7
Pero aquellas que el vuelo refrenaban 11
La hermosura y la dicha contemplar, 11
Aquellas que aprendieron nuestros nombres, 11
Esas no volverán. 7
VERSOS
LIBRES
Tu máscara
azul 5
de
infantil inocencia 7
tiene
un reverso verde oscuro y áspero. 12
Enroscan
tu lengua 6
la
falsa acusación y la mentira; 11
se
suicida en tu boca un corazón de niño. 13
No
amanece 4
en
tus ojos velados, fríos. 9
JUAN RAMÓN JIMÉNEZ
VERSÍCULOS
Llevan una rosa en el pecho los
enamorados y suelen besarse
entre un rumor de girasoles y hélices.
Hay pétalos de rosa abandonados por el viento en los pasillos
de las clínicas.
Los escolares hunden sus plumillas entre uña y carne y oprimen
suavemente hasta que la sangre empieza a brotar.
Algunos aparecen muertos bajo los últimos pupitres.
Estaré enamorado hasta la muerte y temblarán mis manos al
coger tus manos y temblará mi voz cuando te acerques
y te miraré a los ojos como si llorara.
Los camareros conocen a estos clientes que piden una ficha
en la madrugada y hacen llamadas inútiles, cuelgan
luego, piden una ginebra, procuran sonreír, están pensando
en su vida. A estas horas la noche es un pájaro azul.
Empieza a hacer frío y las muchachas rubias se miran temblando
en los escaparates. Un chorrear de estrellas silencioso se
extingue.
Luces en un cristal espejeante copian el esplendor lóbrego de
la primavera, sus sombrías llamaradas azules, sus flores de
azufre y de cal viva, el grito de los ánades llamando desde
el país de los muertos.
entre un rumor de girasoles y hélices.
Hay pétalos de rosa abandonados por el viento en los pasillos
de las clínicas.
Los escolares hunden sus plumillas entre uña y carne y oprimen
suavemente hasta que la sangre empieza a brotar.
Algunos aparecen muertos bajo los últimos pupitres.
Estaré enamorado hasta la muerte y temblarán mis manos al
coger tus manos y temblará mi voz cuando te acerques
y te miraré a los ojos como si llorara.
Los camareros conocen a estos clientes que piden una ficha
en la madrugada y hacen llamadas inútiles, cuelgan
luego, piden una ginebra, procuran sonreír, están pensando
en su vida. A estas horas la noche es un pájaro azul.
Empieza a hacer frío y las muchachas rubias se miran temblando
en los escaparates. Un chorrear de estrellas silencioso se
extingue.
Luces en un cristal espejeante copian el esplendor lóbrego de
la primavera, sus sombrías llamaradas azules, sus flores de
azufre y de cal viva, el grito de los ánades llamando desde
el país de los muertos.
Gimferrer, Pere (1945)
LAS JARCHAS
CANTIGA DE AMIGO
A dona que eu am' e tenho por
senhor
amostrade-mh-a, Deus, se vos em prazer for,
se non dade-mh-a morte.
A que tenh'eu por lume d'estes olhos meus
e por que choran sempr' , amostrade-mh-a Deus,
se non dade-mh-a morte.
Essa que vós fezestes melhor parecer
de quantas sey, ay Deus!, fazede-mh-a veer,
se non dade-mh-a morte.
Ai, Deus! qui mh-a fezestes mays ca mim amar,
mostrade-mh-a u possa com ela falar,
se nom dade-mi-a morte.
La mujer que yo amo y tengo por señora
Mostrádmela, Dios, hacedme el favor,
Si no dadme la muerte.
La que tengo por luz de estos ojos míos
Y por la que lloran siempre, mostrádmela, Dios,
Si no dádme la muerte.
Esa que vos hiciste mejor parecer
De cuantas hay, ay Dios, hacédmela ver,
Si no dadme la muerte.
Ay Dios, que me hiciste amarla más que a mí,
mostrádmela y que pueda con ella hablar,
Si no dádme la muerte
Bernardo de Bonaval (Trovador gallego s. XIII)
amostrade-mh-a, Deus, se vos em prazer for,
se non dade-mh-a morte.
A que tenh'eu por lume d'estes olhos meus
e por que choran sempr' , amostrade-mh-a Deus,
se non dade-mh-a morte.
Essa que vós fezestes melhor parecer
de quantas sey, ay Deus!, fazede-mh-a veer,
se non dade-mh-a morte.
Ai, Deus! qui mh-a fezestes mays ca mim amar,
mostrade-mh-a u possa com ela falar,
se nom dade-mi-a morte.
La mujer que yo amo y tengo por señora
Mostrádmela, Dios, hacedme el favor,
Si no dadme la muerte.
La que tengo por luz de estos ojos míos
Y por la que lloran siempre, mostrádmela, Dios,
Si no dádme la muerte.
Esa que vos hiciste mejor parecer
De cuantas hay, ay Dios, hacédmela ver,
Si no dadme la muerte.
Ay Dios, que me hiciste amarla más que a mí,
mostrádmela y que pueda con ella hablar,
Si no dádme la muerte
Bernardo de Bonaval (Trovador gallego s. XIII)
CANTIGA DE ESCARNIO
Traducción
un día intenté ir a buscarla;
y, donde por ella fui preguntando,
todos me decían: “Buscadla en otra parte,
pues de tal modo se perdió
que no podemos tener noticias de ella
ni está ya en la vecindad”.
En los monasterios de los frailes regulares
pregunté por ella y me dijeron así:
“No busquéis vos la verdad aquí,
ya que hemos pasado muchos años
y no vive con nosotros, eso es seguro,
no sabemos donde está ahora
y nos preocupan más otras cosas”.
Y en el Císter, donde la verdad solía
siempre habitar, me dijeron que no
vivía allí desde hacía mucho tiempo,
ningún fraile de allá la conocía
y el abad ni siquiera consentía
que parase en los albergues de paso
y está ya fuera de la abadía.
En Santiago, estando alojado
en mi posada, llegaron peregrinos.
Les pregunté y me dijeron: “Por Dios,
muy equivocado lleváis el camino,
pues, si quisiereis hallar la verdad,
conviene buscar otro camino,
ya que aquí no saben nada de ella”.
Airas Núñez (Clérigo y trovador gallego, s. XIII)
cuando regresó de Ultramar,
vino tan cargada de indulgencias
que no podía flotar, pero le robaron
en todos los sitios donde estuvo
y no le quedó ninguna de las indulgencias.
Y las indulgencias son cosas muy apreciadas.
que deben guardarse muy bien;
pero ella no tiene cofre con cerradura
para guardarlas, ni lo puede tener,
ya que, como el candado se perdió,
siempre tiene el cofre abierto.
¿Cómo puede guardarse ese cofre,
habiendo mozos en el lugar,
sin que lo registren a todas horas?
Pues en el sitio en que ellos tienen poder
no hay indulgencia que se pueda esconder,
¡así lo registran todo!
Y otra cosa os quiero decir:
esas indulgencias debían perderse,
puesto que fueron muy mal ganadas.
Pero da Ponte
¡Ha muerto Don Martín Marcos!
¡Ay, Dios, si será verdad!
Sé que si él ha muerto, habrá muerto la torpeza,
habrá muerto la estupidez
y estará muerta la necedad,
habrá muerto la cobardía
y estará muerta la maldad.
Si Don Martín ha muerto, sin mérito y sin bondad,
desde hoy, malas costumbres, buscad otro señor;
pero no lo encontraréis
desde Roma hasta esta ciudad.
Si queréis un señor así,
buscadlo en otra parte.
Pero un caballero conozco, por caridad,
que os ayudaría a olvidarlo.
Os diré la verdad,
no es este rey ni conde,
sino que tiene otro título,
que no diré,
que diré,
que no diré…
Pero da Ponte
AUTO DE LOS REYES MAGOS (s. XII. Anónimo)
Auto de los Reyes Magos
LA DANZA GENERAL DE LA MUERTE (s. XIV)
DICE LA MUERTE:
Yo soy la muerte cierta a todas criaturas
que son y serán en el mundo durante.
Demando y digo: O hombre, ¿por qué curas
de vida tan breve en punto pasante?
pues no hay tan fuerte ni recio gigante
que deste mi arco se puede amparar,
conviene que mueras cuando lo tirar
con esta mi flecha cruel traspasante.
¿Qué locuras es ésta tan magnifiesta
que piensas tú, hombre, que el otro morirá
y tú quedarás por ser bien compuesta
la tu complexión y que durará? ...
Danza de la Muerte
EL CANTAR DE MIO CID
Primera parte: Cantar del destierro
En
las primeras páginas de este largo poema se cuenta el destierro del
héroe castellano:
Aunque
de grado lo harían, a convidarlo no osaban.
El
Rey don Alfonso, saben, ¡le tenía tan gran saña!
Antes
que fuese la noche en Burgos entró su carta,
con
gran sigilo y fuertemente sellada,
con
orden de que al Cid nadie le diese posada,
y
aquel que a tal se atreviese, supiese, por su palabra,
que
perdería lo suyo y aun los ojos de la cara,
y
además de cuanto digo, con la muerte amenazaba.
Gran
dolor el que sentían aquellas gentes cristianas.
Y
escóndense así del Cid, sin osar decirle nada.
Viéndolo
el Campeador se dirigió a su posada,
y
en cuanto llegó a la puerta se la encontró bien cerrada;
mandatos
del rey Alfonso pusieron miedo en la casa,
y
si la puerta no rompe no se la abrirán por nada.
Allí
las gentes del Cid con voces muy altas llaman.
Los
de dentro, que las oyen, no respondían palabra.
Aguijó
el Cid su caballo y a la puerta se llegaba;
del
estribo sacó el pie, y con fuerte golpe llama.
No
se abre la puerta, no, pues estaba bien cerrada.
Una
niña de nueve años a sus ojos se paraba:
¡Campeador,
que en buen hora os ciñeron vuestra espada!
Esto
el Rey nos lo prohíbe, ayer de él llegó su carta
en
gran sigilo y fuertemente sellada.
No
podemos atrevernos a que entréis en la posada.
Si
no es así perderemos todo lo que hay en la casa,
y
además de lo que digo, los ojos de nuestras caras.
Ya
veis, Cid, que en nuestro mal no habéis vos de ganar nada;
dejadnos,
y Dios os valga con toda su gracia santa.
Esto
la niña dijo y se entró para la casa.
(Texto adaptado)
Segunda parte: Cantar de las bodas
Hemos
empezado con el Cid saliendo a su destierro y no queremos dejarte con
esa imagen.
Debes
saber que aunque en la historia que nos relata este Poema el
comienzo fue duro para el protagonista, luego inició una carrera
triunfal de conquistas y victorias que le llevaron a la ciudad
de
Valencia. A este momento pertenece el episodio que podrás leer en el
siguiente fragmento:
Episodio
del león
En
Valencia con los suyos vivía el Campeador;
con
él estaban sus yernos los Infantes de Carrión.
Un
día que el Cid dormía en su escaño, sin temor,
un
mal sobresaltó entonces, sabed, les aconteció:
Escapóse
de una jaula, saliendo afuera, un león.
Los
que estaban en la Corte sintieron un gran temor;
recogiéronse
sus mantos los del buen Campeador,
y
rodean el escaño en guarda de su señor.
Allí
Fernando González, un Infante de Carrión,
ni
en las salas ni en la torre ningún refugio encontró;
metióse
bajo el escaño, tan grande fue su pavor.
Diego
González, el otro, por la puerta se salió
diciendo
con grandes gritos: -¡Ay, que no veré Carrión!
Tras
la viga de un lagar metióse con gran temor;
todo
el manto y el brial sucios de allí los sacó.
En
esto que se despierta el que en buen hora nació;
de
sus mejores guerreros cercado el escaño vio:
-¿Qué
pasa aquí, mis mesnadas? Qué queréis? ¿Qué aconteció?
-Es
que, mi señor honrado, un susto nos dio el león.
Con
ademán mesurado, en pie el Cid se levantó.
El
manto se pone al cuello y encaminóse al león.
La
fiera, cuando vio al Cid, al punto se avergonzó;
allí
bajó la cabeza, y ante él su faz humilló.
Nuestro
Cid Rodrigo Díaz por el cuello lo tomó,
y
lo lleva de la mano, y en la jaula lo metió.
A
maravilla lo tiene todo el que lo contempló.
Volviéronse
hacia la sala donde tienen la reunión.
Por
sus dos yernos Rodrigo preguntó y no los halló;
aunque
a gritos los llamaban, ni uno ni otro respondió,
y
cuando los encontraron los hallaron sin color.
No
viéseis allí qué burlas hubo en aquella ocasión;
mandó
que tal no se hiciese nuestro Cid Campeador.
Sintiéronse
avergonzados los Infantes de Carrión;
fiera
deshonra les pesa de lo que les ocurrió.
(Texto
adaptado)
Los
romances tienen una temática muy variada, y en general resultan muy
entretenidos y fáciles de leer. Aquí tienes un ejemplo, El Romance
del Conde Olinos, en el que se cuenta una desgraciada historia de
amor:
Romance
Del Conde Olinos
Madrugaba
el conde Olinos
mañanita
de San Juan,
a
dar agua a su caballo
a
las orillas del mar.
Mientras
el caballo bebe
canta
un hermoso cantar;
las
aves que iban volando
se
paraban a escuchar:
Bebe,
mi caballo, bebe,
Dios
te me libre del mal:
de
los vientos de la tierra
y
de las furias del mar.
Desde
las torres más altas
la
reina le oyó cantar:
-Mira,
hija, cómo canta
la
sirena de la mar.
-No
es la sirenita, madre,
que
ésa tiene otro cantar;
que
es la voz del conde Olinos
que
por mí penando está.
-Si
es la voz del conde Olinos,
yo
le mandaré matar,
que
para casar contigo,
le
falta sangre real.
No
le mande matar, madre
No
lo mande usted matar,
Que
si mata al conde Olinos
A
mí la muerte me da.
Guardias
mandaba la reina
al
conde Olinos buscar:
que
le maten a lanzadas
y
echen su cuerpo a la mar.
La
infantina, con gran pena,
no
cesaba de llorar;
él
murió a la medianoche
y
ella a los gallos cantar.
ROMANCES HISTÓRICOS
La venganza de Mudarra
A cazar va don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara:
con la grande siesta que hace
arrimádose ha a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo,
hijo de la renegada,
que si a las manos le hubiese,
que le sacaría el alma.
El señor estando en esto,
Mudarrillo que asomaba.
—Dios te salve, caballero,
debajo la verde haya.
—Así haga a ti, escudero,
buena sea tu llegada.
—Dígasme tú, el caballero,
¿cómo era la tu gracia?
—A mí dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de Gonzalo Gustos,
hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los hube
los siete infantes de Salas;
espero aquí a Mudarrillo,
hijo de la renegada;
si delante lo tuviese,
yo le sacaría el alma.
—Si a ti te dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
a mí Mudarra González,
hijo de la renegada;
de Gonzalo Gustos hijo
y anado de doña Sancha;
por hermanos me los hube
los siete infantes de Salas.
—Tú los vendiste, traidor,
en el val de Arabiana,
mas si Dios a mí me ayuda,
aquí dejarás el alma.
—Espéresme, don Gonzalo,
iré a tomar las mis armas.
—El espera que tú diste
a los infantes de Lara,
aquí morirás, traidor,
enemigo de doña Sancha.
La venganza de Mudarra
A cazar va don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara:
con la grande siesta que hace
arrimádose ha a una haya,
maldiciendo a Mudarrillo,
hijo de la renegada,
que si a las manos le hubiese,
que le sacaría el alma.
El señor estando en esto,
Mudarrillo que asomaba.
—Dios te salve, caballero,
debajo la verde haya.
—Así haga a ti, escudero,
buena sea tu llegada.
—Dígasme tú, el caballero,
¿cómo era la tu gracia?
—A mí dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
cuñado de Gonzalo Gustos,
hermano de doña Sancha;
por sobrinos me los hube
los siete infantes de Salas;
espero aquí a Mudarrillo,
hijo de la renegada;
si delante lo tuviese,
yo le sacaría el alma.
—Si a ti te dicen don Rodrigo,
y aun don Rodrigo de Lara,
a mí Mudarra González,
hijo de la renegada;
de Gonzalo Gustos hijo
y anado de doña Sancha;
por hermanos me los hube
los siete infantes de Salas.
—Tú los vendiste, traidor,
en el val de Arabiana,
mas si Dios a mí me ayuda,
aquí dejarás el alma.
—Espéresme, don Gonzalo,
iré a tomar las mis armas.
—El espera que tú diste
a los infantes de Lara,
aquí morirás, traidor,
enemigo de doña Sancha.
- ROMANCES FRONTERIZOS
- Romance de Abenámar
- —¡Abenámar, Abenámar,
- moro de la morería,
- el día que tú naciste
- grandes señales había!
- Estaba la mar en calma,
- la luna estaba crecida;
- moro que en tal signo nace,
- no debe decir mentira.»
- Allí respondiera el moro,
- bien oiréis lo que decía:
- Yo te la diré, señor,
- aunque me cueste la vida,
- porque soy hijo de un moro
- y una cristiana cautiva;
- siendo yo niño y muchacho
- mi madre me lo decía:
- que mentira no dijese,
- que era grande villanía:
- por tanto pregunta, rey,
- que la verdad te diría.
- —Yo te agradezco, Abenámar,
- aquesta tu cortesía.
- ¿Qué castillos son aquéllos?
- ¡Altos son y relucían!»
- —El Alhambra era, señor,
- y la otra la mezquita;
- los otros los Alixares,
- labrados a maravilla.
- El moro que los labraba
- cien doblas ganaba al día
- y el día que no los labra
- otras tantas se perdía.
- El otro es Generalife,
- huerta que par no tenía;
- el otro Torres Bermejas,
- castillo de gran valía.»
- Allí habló el rey don Juan,
- bien oiréis lo que decía:
- —Si tú quisieras, Granada,
- contigo me casaría;
- darete en arras y dote
- a Córdoba y a Sevilla.»
- —Casada soy, rey don Juan,
- casada soy, que no viuda;
- el moro que a mí me tiene
- muy grande bien me quería.»
ROMANCES LÍRICOS
Romance
del prisionero
- Que
por mayo era, por mayo,
cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
dele Dios mal galardón. - Romance de Fontefrida
- Fontefrida, Fontefrida
- Fontefrida y con amor,
- do todas las avecicas
- van tomar consolación,
- sino es la tortolica,
- que está viuda y con dolor.
- Por ahí fuera a pasar
- el traidor del ruiseñor;
- las palabras que le dice
- llenas son de traición:
- «Si tú quisieses, señora,
- yo sería tu servidor.»
- «Vete de ahí, enemigo,
- malo, falso, engañador,
- que ni poso en ramo verde
- ni en ramo que tenga flor,
- que si el agua hallo clara
- turbia la bebiera yo;
- que no quiero haber marido
- porque hijos no haya, no;
- no quiero placer con ellos
- ni menos consolación.
- ¡Déjame triste, enemigo,
- malo, falso, mal traidor;
- que no quiero ser tu amiga
- ni casar contigo, no!»
Yo me levantara, madre, mañanica de San Juan, vide estar una doncella ribericas de la mar. Sola lava y sola tuerce, sola tiende en un rosal; mientras los paños se enjugan dice la niña un cantar: -¿Dó los mis amores, dó los, ¿dó los andaré a buscar? Mar abajo, mar arriba, diciendo iba el cantar, peine de oro en las sus manos por sus cabellos peinar: -Dígasme tú, el marinero, sí, Dios te guarde de mal, si los viste mis amores, si los viste allá pasar.
- ROMANCES NOVELESCOS
- Romance de la infantina
A cazar va el caballero, a cazar como solía, los perros lleva cansados, el halcón perdido había; arrimárase a un roble, alto es a maravilla, en una rama más alta, vido estar una infantina, cabellos de su cabeza todo el roble cubrían. -Note espantes, caballero, ni tengas tamaña grima. Fija soy yo del buen rey y de la reina de Castilla, siete fadas me fadaron en brazos de una ama mía, que andase los siete años sola en esta montiña. Hoy se cumplían los siete años, o mañana en aquel día; por Dios te ruego, caballero, llévesme en tu compañía, si quisieres, por mujer, si no, sea por amiga. -Esperaisme vos, señora, hasta mañana, aquel día, iré yo tomar consejo de una madre que tenía. La niña le respondiera y estas palabras decía: -¡Oh, mal haya el caballero que sola deja la niña! Él se va a tomar consejo, y ella queda en la montiña. Aconsejole su madre que la tomase por amiga. Cuando volvió el caballero no la hallara en la montiña: vídola que la llevaban con muy gran caballería. El caballero, desque la vido, en el suelo se caía; desque en sí hubo tornado, estas palabras decía: -Caballero que tal pierde, muy grande pena merecía: yo mismo seré el alcalde, yo me seré la justicia: que me corten pies y manos y me arrastren por la villa.
MÁS EJEMPLOS DE ROMANCES (del Romancero Viejo) (En esta página se funden los romances líricos con los novelescos, pueden tratarse como lírico-novelescos)
- http://es.wikisource.org/wiki/El_romancero_viejo#Romances_hist.C3.B3ricos_varios
EL MESTER DE CLERECÍA
Amigos
y vasallos
de Dios omnipotente,
si
escucharme quisierais de grado atentamente
yo
os querría contar un suceso excelente:
al
cabo lo veréis tal, verdaderamente.
yo,
el maestro Gonzalo
de Berceo
hoy llamado,
yendo
en romería acaecí en un prado
verde,
y bien sencillo, de flores
bien poblado,
lugar
apetecible para el hombre cansado.
Daban
color soberbio las flores
bien olientes,
refrescaban
al par las caras y las mentes;
manaban
cada canto fuentes
claras, corrientes,
en
verano bien frías, en invierno calientes.
Gran
abundancia había de buenas arboledas,
higueras
y granados, perales, manzanedas,
y
muchas otras frutas
de diversas monedas,
pero
no las había ni podridas ni acedas.
.........
A
la sombra yaciendo perdí todos cuidados,
y
oí sones de aves
dulces y modulados:
nunca
oyó ningún hombre órganos más templados
ni
que formar pudiesen sones más acordados.
.........................................................................
El
prado
que yo os digo tenía otra bondad:
por
calor ni por frío perdía su beldad,
estaba
siempre
verde
toda su integridad,
no
ajaba su verdura ninguna tempestad.
Los
hombres y las aves cuantas allí acaecían
llevaban
de las flores cuantas llevar querían,
mas
de ellas en el prado ninguna mengua hacían:
por
una que llevaban, tres o cuatro nacían.
Igual
al paraíso
me parece que este prado,
por
Dios con tanta gracia y bendición sembrado:
el
que creó tal cosa fue maestro avisado;
no
perderá su vida quien haya allí morado.
Amigos
y señores:
lo que dicho tenemos
es
oscura palabra: exponerla queremos.
Quitemos
la corteza, en el meollo entramos,
tomemos
lo de dentro, los de fuera dejemos.
En
esta romería tenemos un buen prado
en
que encuentra refugio el romero cansado:
es
la Virgen Gloriosa,
madre del buen criado
del
cual otro ninguno igual no fue encontrado.
.........
Las
cuatro
fuentes claras
que del prado manaban
nuestros
cuatro
evangelios
eso significaban:
que
los evangelistas, los que los redactaban,
cuando
los escribían con la Virgen hablaban.
...............
La
sombra
de los árboles,
buena, dulce y sanía,
donde
encuentra refugio toda la romería,
muestra
las oraciones
que hace Santa María,
que
por los pecadores ruega noche y día.
Los
árboles
que hacen sombra dulce y donosa
son
los santos milagros
que hace la Gloriosa,
que
son mucho más dulce que la azúcar sabrosa,
la
que dan al enfermo en la cuita rabiosa.
Y
las aves
que organan entre esos frutales,
que
tienen dulces voces, dicen cantos
leales,
esos
son Agustín, Gregorio
y otros tales,
todos
los que escribieron de sus hechos reales.
........................
Amigos
y señores,
en vano, contendemos,
estamos
en gran pozo, fondo no encontraremos:
más
serían los nombres
que de
ella
leemos
que
las flores
del campo mayor que conocemos.
Ya
dijimos arriba que eran
los frutales
en
los que nacían las aves los cantos generales
sus
milagros muy
santos, grandes y principales,
los
cuales organamos en las fiestas caudales.
......................
Quiérome
en estos árboles
un ratito subir
-es
decir, quiero algunos milagros
escribir-.
La
Gloriosa me guíe que lo pueda cumplir,
que
sólo no podría bien airoso salir.
Tendré
por un milagro más que hace la Gloriosa
el
que quiera guiarme a mí en esta cosa:
Madre
llena de gracia, Reina poderosa,
guíame
Tú en esto, Tú que eres piadosa.
Por
España
quisiera en seguida empezar,
por
Toledo la grande, afamado lugar:
que
no sé por qué extremo comenzaré a contar,
porque
son más que arenas a la orillas del mar.
MILAGRO II: El sacristán fornicario
Un monje bendito en
un monasterio vivía,
el lugar no lo leo, decir no lo sabría,
quería de corazón bien a Santa María,
él se inclinaba frente a su estatua cada día.
se inclinaba ante su estatua cada día ,
hincaba las rodillas, decía: «Ave María»;
el abad de la casa le dio la sacristía,
lo tenía por cuerdo locura no tenía.
El enemigo malo, de Belcebú vicario,
que siempre fue de los buenos contrario,
tanto pudo bullir el sutil adversario
que corrompió al monje, lo hizo fornicario.
Tenía una costumbre mala el loco pecador,
de noche, cuando se había ido el prior,
iba por la iglesia fuera del dormitorio
corrió el torpe a la mala labor.
Siquiera a la salida, siquiera a la entrada,
delante del altar cada vez que pasaba;
se inclinaba y el Ave María le rezaba,
no se le olvidaba en ninguna velada.
Pasaba un río bueno en la monjía (monasterio),
lo tenía que pasar el monje cada día;
donde iba el loco y su locura cumplía,
cayó y se ahogó fuera de la frailería (monasterio).
Cuando vino la hora de maitines cantar,
no había sacristán que pudiese sonar:
levantáronse todos, cada uno de su lugar;
fueron a la iglesia al fraile despertar.
Abrieron la iglesia como mejor supieron,
buscaron al llavero, encontrar no lo pudieron;
buscando arriba y abajo tanto anduvieron,
donde yacía ahogado, allá lo hirieron.
Qué podría ser esto no lo podían pensar,
si el murió o lo mataron no lo sabían juzgar;
era muy grande el malestar y mayor el pesar,
que tuvo mala fama por esto el lugar.
Mientras yacía en vano el cuerpo en el río,
digamos que su alma en un pleito se vio:
vinieron los diablos por ella gran gentío,
por llevarla al infierno, de deleite bien vacío.
Mientras que los diablos la traen con pena,
viéronla los ángeles, descendieron a ella,
hicieron los diablos luego muy gran querella,
que suya era el alma, que se alejasen de ella.
No vieron los ángeles razón de vocearla,
que tuvo un fin malo y así sin falla;
tirar de él no pudieron pesaba una agalla,
tuvieron que partirse tristes de la batalla.
Acudió la Gloriosa, reina general,
que tenía en mente que los diablos eran el mal;
mandoles atender, no quisieron hacer tal,
se lo dijo con cortesía firme y muy cabal.
Pronunció la Gloriosa palabra acertada,
«Con esta alma, locos, -dijo- no tenéis nada;
mientras estuvo en su cuerpo fue mi aliada,
ahora se encuentra mal y va desamparada.»
Por la otra parte respondió el vocero (portavoz),
un sabio diablo, sutil y muy puntero (preciso):
«Madre eres, seguro, un juez derechero (justo),
que no le gusta la fuerza ni es placentero.
Escrito es que el hombre allí donde ha fallado
o en bien o en mal, por ello es juzgado:
si este tal decreto por ti fuese falseado,
el pleito del Evangelio todo será acabado.»
«Hablas -dijo la Gloriosa- como persona necia,
no te reto, porque eres una bestia;
cuando salió de casa, me pidió licencia,
por el pecado que hizo le pondré penitencia.
Utilizar Vos la fuerza no sería prudencia;
mas apelo a Cristo, a su audiencia,
el que es poderoso, lleno de inteligencia,
de su boca quiero oír esta sentencia.»
El Rey de los Cielos, el juez sabidor,
acabó con la contienda, fue lo mejor:
mandó que el alma volviese al cuerpo, el Señor,
después el que lo mereciese, recibirá tal honor.
Estaba el convento triste y desamparado,
por el mal ejemplo que les había llegado;
resucitó el fraile que era ya finado,
espantáronse todos porque fue resucitado.
Les habló el buen hombre, les dijo: «Compañeros,
muerto fui y estoy vivo, de esto sed bien certeros,
¡Doy gracias a la Gloriosa que salva a sus obreros,
que me libró de las manos de los malos guerreros!»
Les contó por su lengua toda la letanía,
lo que decían los diablos y Santa María;
cómo le quitó al mal el poder que tenía,
si no interviene ella, sería un negro día.
Dieron a Dios gracias de buena voluntad,
a la santa reína, madre de piedad,
que hizo tal milagro por su bondad,
así está más fuerte toda la cristiandad.
el lugar no lo leo, decir no lo sabría,
quería de corazón bien a Santa María,
él se inclinaba frente a su estatua cada día.
se inclinaba ante su estatua cada día ,
hincaba las rodillas, decía: «Ave María»;
el abad de la casa le dio la sacristía,
lo tenía por cuerdo locura no tenía.
El enemigo malo, de Belcebú vicario,
que siempre fue de los buenos contrario,
tanto pudo bullir el sutil adversario
que corrompió al monje, lo hizo fornicario.
Tenía una costumbre mala el loco pecador,
de noche, cuando se había ido el prior,
iba por la iglesia fuera del dormitorio
corrió el torpe a la mala labor.
Siquiera a la salida, siquiera a la entrada,
delante del altar cada vez que pasaba;
se inclinaba y el Ave María le rezaba,
no se le olvidaba en ninguna velada.
Pasaba un río bueno en la monjía (monasterio),
lo tenía que pasar el monje cada día;
donde iba el loco y su locura cumplía,
cayó y se ahogó fuera de la frailería (monasterio).
Cuando vino la hora de maitines cantar,
no había sacristán que pudiese sonar:
levantáronse todos, cada uno de su lugar;
fueron a la iglesia al fraile despertar.
Abrieron la iglesia como mejor supieron,
buscaron al llavero, encontrar no lo pudieron;
buscando arriba y abajo tanto anduvieron,
donde yacía ahogado, allá lo hirieron.
Qué podría ser esto no lo podían pensar,
si el murió o lo mataron no lo sabían juzgar;
era muy grande el malestar y mayor el pesar,
que tuvo mala fama por esto el lugar.
Mientras yacía en vano el cuerpo en el río,
digamos que su alma en un pleito se vio:
vinieron los diablos por ella gran gentío,
por llevarla al infierno, de deleite bien vacío.
Mientras que los diablos la traen con pena,
viéronla los ángeles, descendieron a ella,
hicieron los diablos luego muy gran querella,
que suya era el alma, que se alejasen de ella.
No vieron los ángeles razón de vocearla,
que tuvo un fin malo y así sin falla;
tirar de él no pudieron pesaba una agalla,
tuvieron que partirse tristes de la batalla.
Acudió la Gloriosa, reina general,
que tenía en mente que los diablos eran el mal;
mandoles atender, no quisieron hacer tal,
se lo dijo con cortesía firme y muy cabal.
Pronunció la Gloriosa palabra acertada,
«Con esta alma, locos, -dijo- no tenéis nada;
mientras estuvo en su cuerpo fue mi aliada,
ahora se encuentra mal y va desamparada.»
Por la otra parte respondió el vocero (portavoz),
un sabio diablo, sutil y muy puntero (preciso):
«Madre eres, seguro, un juez derechero (justo),
que no le gusta la fuerza ni es placentero.
Escrito es que el hombre allí donde ha fallado
o en bien o en mal, por ello es juzgado:
si este tal decreto por ti fuese falseado,
el pleito del Evangelio todo será acabado.»
«Hablas -dijo la Gloriosa- como persona necia,
no te reto, porque eres una bestia;
cuando salió de casa, me pidió licencia,
por el pecado que hizo le pondré penitencia.
Utilizar Vos la fuerza no sería prudencia;
mas apelo a Cristo, a su audiencia,
el que es poderoso, lleno de inteligencia,
de su boca quiero oír esta sentencia.»
El Rey de los Cielos, el juez sabidor,
acabó con la contienda, fue lo mejor:
mandó que el alma volviese al cuerpo, el Señor,
después el que lo mereciese, recibirá tal honor.
Estaba el convento triste y desamparado,
por el mal ejemplo que les había llegado;
resucitó el fraile que era ya finado,
espantáronse todos porque fue resucitado.
Les habló el buen hombre, les dijo: «Compañeros,
muerto fui y estoy vivo, de esto sed bien certeros,
¡Doy gracias a la Gloriosa que salva a sus obreros,
que me libró de las manos de los malos guerreros!»
Les contó por su lengua toda la letanía,
lo que decían los diablos y Santa María;
cómo le quitó al mal el poder que tenía,
si no interviene ella, sería un negro día.
Dieron a Dios gracias de buena voluntad,
a la santa reína, madre de piedad,
que hizo tal milagro por su bondad,
así está más fuerte toda la cristiandad.
Se confesó el
monje e hizo penitencia,
sirvió a la Gloriosa mientras tuvo potencia,
murió cuando Dios quiso sin mala conciencia,
descanse en paz con la divina clemencia.
Muchos milagros como este incluso mejorados
hizo Santa María a sus fieles amados;
no serán ni la milésima parte contados,
pero con los que sabemos, sed bien pagados.
sirvió a la Gloriosa mientras tuvo potencia,
murió cuando Dios quiso sin mala conciencia,
descanse en paz con la divina clemencia.
Muchos milagros como este incluso mejorados
hizo Santa María a sus fieles amados;
no serán ni la milésima parte contados,
pero con los que sabemos, sed bien pagados.
JUAN RUIZ, EL ARCIPRESTE DE HITA
PRÓLOGO
...........
"Y
Dios sabe que mi intención no fue hacer por dar ocasión de pecar ni
por mal hablar; sino que fue por traer a toda persona a memoria buena
de bien obrar, y dar ejemplo de buenas costumbres, y consejos de
salvación, y para que todos sean apercibidos y se puedan mejor
guardar de tantas maestrías como algunos usan para el loco amor [el
amor mundano].
...............
"Sin
embargo, como es humana cosa el pecar, si algunos -lo que no les
aconsejo- quisieran usar del loco amor, aquí hallarán algunas
maneras para ello."
DE COMO, POR NATURALEZA, HUMANOS Y ANIMALES DESEAN LA COMPAÑÍA DEL SEXO CONTRARIO
Aristóteles
dijo, y es cosa verdadera,
que
el hombre por dos cosas trabaja: la primera,
por
el sustentamiento, y la segunda era
por
conseguir unión con hembra placentera.
Si
lo dijera yo, se podría tachar,
mas
lo dice un filósofo, no se me ha de culpar.
De
lo que dice el sabio no debemos dudar,
pues
con hechos se prueba su sabio razonar.
Que
dice verdad el sabio claramente se prueba;
hombre,
aves y bestias, todo animal de cueva
desea,
por natura, siempre compaña nueva
y
mucho más el hombre que otro ser que se mueva.
Digo
que más el hombre, pues otras criaturas
tan
sólo en una época se juntan, por natura;
el
hombre, en todo tiempo, sin seso y sin mesura,
siempre
que quiere y puede hacer esa locura.
Prefiere
el fuego estar guardado entre ceniza,
pues
antes se consume cuanto más se le atiza;
el
hombre, cuando peca, bien ve que se desliza,
mas
por naturaleza en el mal profundiza.
Yo,
como soy humano y, por tal, pecador,
sentí
por las mujeres, a veces, gran amor.
Que
probemos las cosas no siempre es lo peor;
el
bien y el mal sabed y escoged lo mejor.
El poder del DINERO en el Libro de Buen Amor
LA PROSA MEDIEVAL
El poder del DINERO en el Libro de Buen Amor
Hace
mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
al
torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo, al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
Aun el hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dineros no es de sí señor.
Si tuvieres dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
ganarás Paraíso, ganarás salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
Yo vi en corte de Roma, do está la Santidad,
que todos al dinero tratan con humildad,
con grandes reverencias, con gran solemnidad;
todos a él se humillan como a la Majestad.
Creaba los priores, los obispos, abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios dábales dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras, verdades.
Hacía muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les daba por bien examinados:
a los pobres decían que no eran ilustrados.
Ganaba los juicios, daba mala sentencia,
es del mal abogado segura mantenencia,
con tener malos pleitos y hacer mala avenencia:
al fin, con los dineros se borra penitencia.
El dinero quebranta las prisiones dañosas,
rompe cepos y grillos, cadenas peligrosas;
al que no da dinero le ponen las esposas.
¡Hace por todo el mundo cosas maravillosas!
He visto maravillas donde mucho se usaba:
al condenado a muerte la vida le otorgaba,
a otros inocentes, muy luego los mataba;
muchas almas perdía, muchas almas salvaba.
Hace perder al pobre su cabaña y su viña,
sus muebles y raíces, todo lo desaliña;
por todo el mundo anda su sarna. y su tiña;
donde el dinero juega allí el ojo guiña.
El hace caballeros de necios aldeanos,
condes y ricos hombres de unos cuantos villanos,
con el dinero andan los hombres muy lozanos,
cuantos hay en el mundo le besan hoy las manos.
Vi que tiene el dinero las mayores moradas,
altas y muy costosas, hermosas y pintadas;
castillos, heredades y villas torreadas
al dinero servían, por él eran compradas.
Comía los manjares de diversas naturas,
vestía nobles paños, doradas vestiduras,
muchas joyas preciosas, bagatelas y holguras,
ornamentos extraños, nobles cabalgaduras.
Yo he visto a muchos monjes en sus predicaciones
denostar al dinero y a las sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
Aunque siempre lo insultan los monjes por las plazas,
guárdanlo en el convento, en vasijas y en tazas,
tapan con el dinero agujeros, hilazas;
más escondrijos tienen que tordos y picazas.
Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
mas si huelen que el rico está para morir
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.
Clérigos, monjes, frailes no toman los dineros,
pero guiñan el ojo hacia los herederos
y aceptan donativos sus hombres despenseros;
mas si se dicen pobres, ¿para qué tesoreros?
Allí están esperando el más rico madero;
al que aún vive recitan responsos, ¡mal agüero!
Cual los cuervos al asno le desuellan el cuero:
-Cras, cras, le llevaremos, que ya es nuestro por fuero!
Toda mujer del mundo, aunque dama de alteza,
págase del dinero y de mucha riqueza,
nunca he visto una hermosa que quisiera pobreza:
donde hay mucho dinero allí está la nobleza.
El dinero es alcalde y juez muy alabado,
es muy buen consejero y sutil abogado,
alguacil y merino, enérgico, esforzado;
de todos los oficios es gran apoderado.
En resumen lo digo, entiéndelo mejor:
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor;
toda cosa del siglo se hace por su amor.
hace correr al cojo, al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.
Aun el hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dineros no es de sí señor.
Si tuvieres dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
ganarás Paraíso, ganarás salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.
Yo vi en corte de Roma, do está la Santidad,
que todos al dinero tratan con humildad,
con grandes reverencias, con gran solemnidad;
todos a él se humillan como a la Majestad.
Creaba los priores, los obispos, abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades;
a los clérigos necios dábales dignidades,
de verdad hace mentiras; de mentiras, verdades.
Hacía muchos clérigos y muchos ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les daba por bien examinados:
a los pobres decían que no eran ilustrados.
Ganaba los juicios, daba mala sentencia,
es del mal abogado segura mantenencia,
con tener malos pleitos y hacer mala avenencia:
al fin, con los dineros se borra penitencia.
El dinero quebranta las prisiones dañosas,
rompe cepos y grillos, cadenas peligrosas;
al que no da dinero le ponen las esposas.
¡Hace por todo el mundo cosas maravillosas!
He visto maravillas donde mucho se usaba:
al condenado a muerte la vida le otorgaba,
a otros inocentes, muy luego los mataba;
muchas almas perdía, muchas almas salvaba.
Hace perder al pobre su cabaña y su viña,
sus muebles y raíces, todo lo desaliña;
por todo el mundo anda su sarna. y su tiña;
donde el dinero juega allí el ojo guiña.
El hace caballeros de necios aldeanos,
condes y ricos hombres de unos cuantos villanos,
con el dinero andan los hombres muy lozanos,
cuantos hay en el mundo le besan hoy las manos.
Vi que tiene el dinero las mayores moradas,
altas y muy costosas, hermosas y pintadas;
castillos, heredades y villas torreadas
al dinero servían, por él eran compradas.
Comía los manjares de diversas naturas,
vestía nobles paños, doradas vestiduras,
muchas joyas preciosas, bagatelas y holguras,
ornamentos extraños, nobles cabalgaduras.
Yo he visto a muchos monjes en sus predicaciones
denostar al dinero y a las sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.
Aunque siempre lo insultan los monjes por las plazas,
guárdanlo en el convento, en vasijas y en tazas,
tapan con el dinero agujeros, hilazas;
más escondrijos tienen que tordos y picazas.
Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
mas si huelen que el rico está para morir
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.
Clérigos, monjes, frailes no toman los dineros,
pero guiñan el ojo hacia los herederos
y aceptan donativos sus hombres despenseros;
mas si se dicen pobres, ¿para qué tesoreros?
Allí están esperando el más rico madero;
al que aún vive recitan responsos, ¡mal agüero!
Cual los cuervos al asno le desuellan el cuero:
-Cras, cras, le llevaremos, que ya es nuestro por fuero!
Toda mujer del mundo, aunque dama de alteza,
págase del dinero y de mucha riqueza,
nunca he visto una hermosa que quisiera pobreza:
donde hay mucho dinero allí está la nobleza.
El dinero es alcalde y juez muy alabado,
es muy buen consejero y sutil abogado,
alguacil y merino, enérgico, esforzado;
de todos los oficios es gran apoderado.
En resumen lo digo, entiéndelo mejor:
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor;
toda cosa del siglo se hace por su amor.
LA PROSA MEDIEVAL
Ejemplo VII
Otra
vez estaba hablando el Conde Lucanor con Patronio de esta manera:
-Patronio, un hombre me ha propuesto una cosa y también
me ha dicho la forma de conseguirla. Os aseguro que tiene tantas
ventajas que, si con la ayuda de Dios pudiera salir bien, me sería
de gran utilidad y provecho, pues los beneficios se ligan unos con
otros, de tal forma que al final serán muy grandes.
-Señor Conde Lucanor, siempre oí decir que el prudente
se atiene a las realidades y desdeña las fantasías, pues muchas
veces a quienes viven de ellas les suele ocurrir lo que a doña
Truhana.
-Señor conde -dijo Patronio-, había una mujer que se
llamaba doña Truhana, que era más pobre que rica, la cual, yendo un
día al mercado, llevaba una olla de miel en la cabeza. Mientras iba
por el camino, empezó a pensar que vendería la miel y que, con lo
que le diesen, compraría una partida de huevos, de los cuales
nacerían gallinas, y que luego, con el dinero que le diesen por las
gallinas, compraría ovejas, y así fue comprando y vendiendo,
siempre con ganancias, hasta que se vio más rica que ninguna de sus
vecinas. Luego pensó que, siendo tan rica, podría casar bien a sus
hijos e hijas, y que iría acompañada por la calle de yernos y
nueras y, pensó también que todos comentarían su buena suerte pues
había llegado a tener tantos bienes aunque había nacido muy pobre.
Así, pensando en esto, comenzó a reír con mucha alegría por su
buena suerte y, riendo, riendo, se dio una palmada en la frente, la
olla cayó al suelo y se rompió en mil pedazos. Doña Truhana,
cuando vio la olla rota y la miel esparcida por el suelo, empezó a
llorar y a lamentarse muy amargamente porque había perdido todas las
riquezas que esperaba obtener de la olla si no se hubiera roto. Así,
porque puso toda su confianza en fantasías, no pudo hacer nada de lo
que esperaba y deseaba tanto.
Vos,
señor conde, si queréis que lo que os dicen y lo que pensáis sean
realidad algún día, procurad siempre que se trate de cosas
razonables y no fantasías o imaginaciones dudosas y vanas. Y cuando
quisiereis iniciar algún negocio, no arriesguéis algo muy vuestro,
cuya pérdida os pueda ocasionar dolor, por conseguir un provecho
basado tan sólo en la imaginación.
Al conde le agradó mucho esto que le contó Patronio,
actuó de acuerdo con la historia y, así, le fue muy bien.
En realidades ciertas os podéis confiar, |
mas de las fantasías os debéis alejar.
|
LA LÍRICA CULTA

EL MARQUÉS DE SANTILLANA
SERRANILLA VII
- Moza tan fermosaNon creo las rosasnon vi en la frontera,de la primaveracom'una vaquerasean tan fermosasde la Finojosa.nin de tal manera;Faciendo la víafablando sin glosa,del Calatraveñosi antes supieraa Santa María,de aquella vaqueravencido del sueño,de la Finojosa;por tierra fraguosanon tanto miraraperdí la carrera,su mucha beldad,do vi la vaqueraporque me dejarade la Finojosa.en mi libertad.En un verde pradoMas dije: «Donosade rosas e flores,-por saber quién era-,guardando ganado¿dónde es la vaqueracon otros pastores,de la Finojosa?»la vi tan graciosa,Bien como riendo,que apenas creyeradijo: «Bien vengades,que fuese vaqueraque ya bien entiendode la Finojosa.lo que demandades;non es deseosade amar, nin lo espera,aquesa vaquerade la Finojosa».
SONETOS FECHOS AL ITÁLICO MODO
VIII |
||||||||||||||||
[En este octavo soneto
muestra el actor en como, non embargante su señora o amiga lo
hobiese ferido e cativado, que a él non pesaba de la tal
presión]
|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||
|
||||||||||||||||
|

I
|
||||
Recuerde el alma dormida, | ||||
avive el seso y despierte | ||||
contemplando | ||||
cómo se pasa la vida, | ||||
cómo se viene la muerte | ||||
tan callando,
|
||||
cuán presto se va el placer, | ||||
cómo, después de acordado, | ||||
da dolor; | ||||
cómo, a nuestro parecer, | ||||
cualquiera tiempo pasado | ||||
fue mejor. |
II
|
||||
Pues si vemos lo presente | ||||
cómo en un punto se es ido | ||||
y acabado, | ||||
si juzgamos sabiamente, | ||||
daremos lo no venido | ||||
por pasado. | ||||
No se engañe nadie, no, | ||||
pensando que ha de durar | ||||
lo que espera | ||||
más que duró lo que vio, | ||||
pues que todo ha de pasar | ||||
por tal manera. |
|
XVI |
||||
¿Qué se hizo el Rey Don Juan? | ||||
Los Infantes de Aragón | ||||
¿qué se hicieron? | ||||
¿Qué fue de tanto galán, | ||||
qué de tanta invención | ||||
que trajeron?
|
||||
¿Fueron sino devaneos, | ||||
qué fueron sino verduras | ||||
de las eras, | ||||
las justas y los torneos, | ||||
paramentos, bordaduras | ||||
y cimeras? |
XVII
|
||||
¿Qué se hicieron las damas, | ||||
sus tocados y vestidos, | ||||
sus olores? | ||||
¿Qué se hicieron las llamas | ||||
de los fuegos encendidos | ||||
de amadores?
|
||||
¿Qué se hizo aquel trovar, | ||||
las músicas acordadas | ||||
que tañían? | ||||
¿Qué se hizo aquel danzar, | ||||
aquellas ropas chapadas | ||||
que traían? |
XXVI
|
||||
Amigo de sus amigos, | ||||
¡qué señor para criados | ||||
y parientes! | ||||
¡Qué enemigo de enemigos! | ||||
¡Qué maestro de esforzados | ||||
y valientes!
|
||||
¡Que seso para discretos! | ||||
¡Qué gracia para donosos! | ||||
¡Qué razón! | ||||
¡Qué benigno a los sujetos! | ||||
¡A los bravos y dañosos, | ||||
qué león! |
LA CELESTINA
-->
EL
AUTOR, EXCUSÁNDOSE DE SU YERRO EN ESTA OBRA QUE ESCRIBIÓ, CONTRA SÍ
ARGUYE E COMPARA
-->
El
silencio escuda y suele encubrir
Blasón
que es contrario publica sus menguas
Al
que mucho habla sin mucho sentir.
Como
la hormiga que deja de ir
Holgando
por tierra con la provisión,
Jactóse
con alas de su perdición:
Lleváronla
en alto, no sabe dónde ir.
El
aire gozando, ajeno y extraño,
Rapiña
es ya hecha de aves que vuelan;
Fuertes
más que ella por cebo la llevan:
En
las nuevas alas estaba su daño.
Razón
es que aplique a mi pluma este engaño,
No
disimulando con los que arguyen;
Así
que a mí mismo mis alas destruyen,
Donde
ésta gozar pensaba volando,
O
yo aquí escribiendo cobrar más honor,
De
lo uno y lo otro nació disfavor:
Ella
es comida y a mí están cortando
Insisto remando, y los puertos seguros
Atrás
quedan todos ya, cuanto más ando.
Si
bien discernís mi limpio motivo,
A
cuál se endereza de aquestos extremos,
Con
cuál participa, quién rige sus remos:
Amor
apacible o desamor esquivo,
Buscad
bien el fin de aquesto que escribo,
O
del principio leed su argumento.
Leedlo
y veréis que, aunque dulce cuento,
Amantes,
que os muestra salir de cautivo.
Como
el doliente que píldora amarga
O
huye o recela o no puede tragar,
Métenla
dentro de dulce manjar:
Engáñase
el gusto, la salud se alarga.
Imponiendo
dichos lascivos, rientes,
Atrae
los oídos de penadas gentes:
De
grado escarmientan y arrojan su carga.
Este
mi deseo cargado de antojos
Compuso
tal fin que el principio desata;
Acordó
de dorar con oro de lata
Acto I
Escena I
CALISTO.- En esto veo, Melibea, la grandeza de Dios.
MELIBEA.- ¿En qué Calisto?
CALISTO.- En dar poder a natura que de tan perfecta hermosura te
dotase y en hacerme el favor de verte en un lugar tan conveniente
para descubrirte mi secreto dolor. No creo que exista mayor
recompensa al servicio, sacrificio, devoción y obras pías que, por
alcanzarla, tengo yo a Dios ofrecidos. ¿Quién ha visto en esta vida
cuerpo tan feliz como está ahora el mío? Los benditos santos, que
se deleitan en la visión divina, no gozan lo que yo gozo en tu
acatamiento. Mas en esto diferimos, por desgracia, que ellos no temen
perder su bienaventuranza y yo me alegro con recelo del esquivo
tormento que tu ausencia ha de causarme.
MELIBEA.- Pues un galardón aún mayor te he de dar, si
perseveras.
CALISTO.- ¡Oh bienaventuradas orejas mías, que indignamente tan
gran palabra habéis oído!
MELIBEA.- Desventuradas serán cuando acabes de oírme, porque la
paga será tan fiera cual merece tu loco atrevimiento. El intento de
tus palabras, Calisto, ha sido de hombre que pretende salir para
perderse en la virtud de una mujer como yo. ¡Vete, vete de ahí,
torpe, que no puede mi paciencia tolerar que haya subido a un corazón
humano el intento de alcanzar en mí el deleite del amor ilícito!
CALISTO.- Iré como aquel a quien la adversa fortuna atormenta
con odio cruel.
SIGLO DE ORO
LA LÍRICA RENACENTISTA
FRAY LUIS DE LEÓN
Denunciado a la Inquisición y acusado de haber traducido un texto de la Biblia: el Cantar de los Cantares. Permaneció en la cárcel casi cinco años.
Fragmento del Cantar de los Cantares
La
Amada
1:2 ¡Que me bese ardientemente con
su boca!
Porque tus amores son más deliciosos que el vino;
1:3 sí, el aroma de tus perfumes
es exquisito,
tu nombre es un perfume que se derrama:
por eso las jóvenes se enamoran de ti.
1:4 Llévame contigo: ¡corramos!
El rey me introdujo en sus habitaciones:
¡gocemos y alegrémonos contigo,
celebremos tus amores más que el vino!
¡Cuánta razón tienen para amarte!
La
hermosura de la Amada
1:5
Soy morena, pero hermosa,
hijas de Jerusalén,
como los campamentos de Quedar,
como las carpas de Salmá.
1:6 No se fijen en mi tez morena:
he sido tostada por el sol.
Los hijos de mi madre se irritaron contra mí,
me pusieron a cuidar las viñas,
¡y a mi propia viña no la pude cuidar!
Ansiosa
interpelación al Amado ausente
1:7 Dime, amado de mi alma,
dónde llevas a pastar el rebaño,
dónde lo haces descansar al mediodía,
para que yo no ande vagando
junto a los rebaños de tus compañeros.
Respuesta de los pastores
Coro
1:8
Si tú no lo sabes,
¡la más bella de las mujeres!
sigue las huellas del rebaño
y lleva a pastar tus cabritos
junto a las cabañas de los pastores.
Elogio
de la Amada
El
Amado
1:9
Yo te comparo, amada mía,
a una yegua uncida al carro del Faraón.
1:10 ¡Qué hermosas son tus
mejillas entre los aros
y tu cuello entre los collares!
1:11 Te haremos pendientes de oro,
con incrustaciones de plata.
Elogio
del Amado
La
Amada
1:12
Mientras el rey está en su diván,
mi nardo exhala su perfume.
1:13 Mi amado es para mí una bolsita
de mirra
que descansa entre mis pechos.
1:14 Mi amado es para mí un racimo
de alheña
en las viñas de Engadí.
Expresiones
de amor mutuo
El
Amado
1:15
¡Qué hermosa eres, amada mía, qué hermosa eres!
¡Tus ojos son palomas!
La
Amada
1:16
¡Qué hermoso eres, amado mío,
eres realmente encantador!
¡Qué frondoso es nuestro lecho!
1:17 Las vigas de nuestra casa son los
cedros
y nuestro artesonado, los cipreses.
El
Amado
2:2
Como un lirio entre los cardos
es mi amada entre las jóvenes.
La
Amada
2:3
Como un manzano entre los árboles silvestres,
es mi amado entre los jóvenes:
yo me senté a su sombra tan deseada
y su fruto es dulce a mi paladar.
2:4 Él me hizo entrar en la bodega
y enarboló sobre mí la insignia del Amor.
2:5 Reconfórtenme con pasteles
de pasas,
reanímenme con manzanas,
porque estoy enferma de amor.
La
apacible unión de los enamorados
2:6
Su izquierda sostiene mi cabeza
y con su derecha me abraza.
El
Amado
2:7
¡Júrenme, hijas de Jerusalén,
por las gacelas y las ciervas del campo,
que no despertarán ni desvelarán a mi amor,
hasta que ella quiera!
La
Amada
7:12 ¡Ven, amado mío,
salgamos al campo!
Pasaremos la noche en los poblados;
7:13 de madrugada iremos a las viñas,
veremos si brotan las cepas,
si se abren las flores,
si florecen las granadas...
Allí te entregaré mi amor.
7:14 Las mandrágoras exhalan su
perfume,
los mejores frutos están a nuestro alcance:
los nuevos y los añejos, amado mío,
los he guardado para ti.
LA NARRATIVA RENACENTISTA
LA NOVELA BIZANTINA
Fuentes:
Aventuras de Leucipa y Clitofonte, Aquiles Tacio. Se cuentan los viajes y aventuras, a lo largo y
ancho de Mediterráneo, de dos jóvenes enamorados que deben luchar para
alcanzar su felicidad.
Aquiles Tacio. Escritor natural de Alejandría, Imperio Bizantino (parte oriental del antiguo Imperio Romano) del s. II.
Primera novela bizantina de la literatura española:
Los amores de Clareo y Florisea (Venecia, 1552), Alonso Núñez de Reinoso. Clareo y Florisea se prometen en matrimonio, pero salen a la calle como
si fueran hermanos. Se prometen que si en un año siguen enamorados se
casarán. (Este amor casto y la apariencia de hermanos es repetida en la
novela bizantina. Es el mismo motivo del Persiles y Sigismunda de Cervantes). Estos personajes
hacen un peregrinaje por el mar hasta que aparecen unos piratas que los
apresan. Clareo consigue escapar y más tarde Florisea, siguiendo sus
aventuras de forma separada. En Alejandría se reencuentran y vuelven a
ser atacados y separados por unos bandidos. Florisea cree que ha muerto
Clareo, quien está siendo cortejado por una viuda que quiere casarse con
él. En el séquito de la viuda se encuentra Florisea, y tras sus
aventuras y sus sentimientos deciden casarse.
Alonso Núñez de Reinoso. Es poco lo que se sabe sobre él. Era de origen judío, nació en Guadalajara y estudió en Salamanca. Como tantos españoles, viajó a Italia. Allí publicó esta obra. Es una imitación, honradamente confesada por su autor, de Leucipa y Clitofonte.
LA NOVELA PASTORIL
Primera novela pastoril de la literatura española:
Los siete libros de la Diana (1559), Jorge de Montemayor. Según el propio autor, el planteamiento de la obra es como sigue: En los campos de la principal y antigua ciudad de León, riberas del
río Esla, hubo una pastora, llamada Diana, cuya hermosura fue
extremadísima sobre todas las de su tiempo. Esta quiso y fue querida en
extremo de un pastor, llamado Sireno; en cuyos amores hubo toda la
limpieza y honestidad posible. Y en el mismo tiempo, la quiso más que a
sí otro pastor llamado Sylvano, el qual fue de la pastora tan aborrecido
que no había cosa en la vida a quien peor quisiese. Sucedió, pues, que
como Sireno fuese forzadamente fuera del reino, a cosas que su partida
no podía excusarse, y la pastora quedase muy triste por su ausencia, los
tiempos y el corazón de Diana se mudaron; y ella se casó con otro
pastor llamado Delio, poniendo en olvido al que tanto había querido. El
cual, viniendo después de un año de ausencia, con gran deseo de ver a su
pastora, supo antes que llegase como era ya casada.
Jorge de Montemayor (1520-1561). Adoptó como nombre el de su lugar de nacimiento, Montemor, ciudad de Portugal.
Se ha especulado sobre su origen judío, pero no hay nada probado. Fue
músico en las cortes de Portugal y de Castilla. Los últimos años de su vida los pasó en Italia. Se piensa que
murió asesinado por un amigo en una reyerta causada por un asunto de
celos.
LA NOVELA MORISCA
Historia del Abencerraje y de la hermosa Jarifa (1565).
Esta breve novela relata la historia del moro Abindarráez y el cristiano Rodrigo de Narváez. La acción discurre en el siglo XV y era un momento de relativa paz, después de la toma de Antequera, antes de que se retomase la conquista de Granada. El moro Abindarráez, noble y heroico Abencerraje granadino, se dirige a casarse con la hermosa Jarifa. No obstante, en
el camino se encuentra con Don Rodrigo de Narváez, alcalde cristiano de Antequera y Álora.
Luchan en singular combate, siendo ambos valientes pero, debido a que
el cristiano "venía de refresco" y el moro estaba cansado y herido,
Abindarráez cae prisionero.
Éste le cuenta su historia: que es "Abindarráez el mozo, de los Abencerrajes de Granada".
Le dice que está enamorado de la hermosa Jarifa, siendo esos amores
contrariados por el padre de ella. También añade que ella le había
mandado aviso de que fuera a visitarla a Coín, que su padre se había ido a Granada, y hacia allá iba, de Cártama a Coín, a casarse con ella, cuando cayó prisionero del cristiano. Entonces Rodrigo de Narváez, "espantado y apiadado", le ofrece
ponerle en libertad para que pueda ir a casarse con Jarifa si, a cambio,
regresa a su prisión al tercer día. Abindarráez se lo promete y Rodrigo
le deja marchar. Ese mismo día llega a Coín y se casa con Jarifa. A la
mañana siguiente, apenado, le cuenta a Jarifa que debe marcharse por la
promesa. Ella intenta convencerle para que no se vaya, diciendo que
envíe a cambio un rescate, que seguramente Rodrigo de Narváez quedará
satisfecho de este modo. Pero Abindarráez se niega y le dice que debe regresar, a lo que ella
responde que "nunca Dios quiera que, yendo vos a ser preso, quede yo
libre, pues no lo soy", decidiendo entonces marchar juntos a Álora. Llegados de nuevo a poder de Rodrigo, este intercede ante
el rey de Granada para que el padre de Jarifa los perdone. Además, él
mismo les da regalos y les deja irse.
LA LITERATURA ESPAÑOLA DESDE 1939 HASTA NUESTROS DÍAS
LITERATURA DE POSGUERRA
LEÓN FELIPE (Zamora, 1884-México, 1968)
Oh, este dolor,
este dolor de no tener ya lágrimas;
este dolor
de no tener ya llanto
para regar el polvo.
¡Oh, este llanto de España,
que ya no es más que arruga y sequedad...
mueca,
enjuta congoja de la tierra,
bajo un cielo sin lluvias,
hipo de cigüeñal
sobre un pozo vacío,
mecanismo, sin lágrimas, del llanto!
¡Oh, esta mueca española,
esta mueca dramática y grotesca!
Llanto seco del polvo
y por el polvo...
por el polvo de todas las cosas acabadas de España
por el polvo de todos los muertos
y de todas las ruinas de España...
por el polvo de una casta
perdida ya en la Historia para siempre!
Llanto seco del polvo
y por el polvo. Por el polvo
de una casa sin muros,
de una tribu sin sangre,
de unas cuencas sin lágrimas,
de unos surcos sin agua...
Llanto seco del polvo
por el polvo que no se juntará ya más,
ni para construir un adobe
ni para levantar una esperanza.
¡Oh!, polvo amarillo y maldito
que nos trajo el rencor y el orgullo
de siglos
y siglos
y siglos...
Porque este polvo no es de hoy,
ni nos vino de fuera:
somos todos desierto y africanos.
.................................................
Tierra arenosa sin riego,
carne estrujada sin llanto,
polvo rebelde de rocas rencorosas
y lavas enemigas,
átomos amarillos y estériles
del yermo,
aristas vengativas,
arenal de la envidia. ..
esperad ahí secos y olvidados
hasta que se desborde el mar.
(El hacha, 1939)
LUIS ROSALES (Granada,1910-Madrid,1992)
DE CÓMO FUE GOZOSO EL NACIMIENTO DE DIOS NUESTRO SEÑOR
¡Morena por el sol de la alegría,
mirada por la luz de la promesa,
jardín donde la sangre vuela y pesa,
inmaculada tú, Virgen María!
¿Qué arroyo te ha enseñado la armonía
de tu paso sencillo, qué sorpresa
de vuelo arrepentido y nieve ilesa,
junta sus manos en el alba fría?
¿Qué viento turba el monte y le conmueve?
Canta su gozo el alba desposada,
calma su angustia el mar, antiguo y bueno.
La Virgen, a mirarle no se atreve,
y el vuelo de su voz arrodillada
canta al Señor que llora sobre el heno.
(Retablo sacro del nacimiento del Señor, 1940)
BLAS DE OTERO (Bilbao, 1916-Madrid, 1979)
“Conmigo está mi dueño,
leyendo su lectura silenciosa.
Mi dueño es muy pequeño,
mas tiene voz de rosa
cuando del alma el canto le rebosa.
Leyendo está mi amigo,
y yo con él, penando, vivo y muero.
“A solas, sin testigo”,
así es como le quiero,
hablándome un sentido muy de vero.
Con este frailecico,
el alma se recoge y empavesa;
¡qué importa si es tan chico,
si el alma es la que besa
y amigos son sus labios de Teresa!
Con ella, y con su voce,
no quiero otro coloquio, por ventura.
En ella está mi goce;
con ella, la Hermosura
de amor me da la fiebre y calentura.
Que si ella es, castellana
de Dios, lo que del mundo yo más quiero,
él tiene una fontana
tan rica de venero,
que en ella me adolezco y peno y muero.
Por ella yo quisiera
dormirme entre los brazos del Esposo,
muriendo de manera
tan alta, y silencioso,
que abriérame este pecho que reboso”.
“Cántico espiritual”, 1942
LEOPOLDO PANERO (León, 1909-1962)
SONETO
Señor, el viejo tronco
se desgaja,
el recio amor nacido poco a poco,
se rompe. El
corazón, el pobre loco,
está llorando a solas en voz baja,
del viejo tronco
haciendo pobre caja
mortal. Señor, la encina en huesos toco
deshecha entre mis manos, y Te invoco
en la santa vejez que
resquebraja
su noble fuerza. Cada
rama, en nudo,
era hermandad de savia y todas juntas
daban
sombra feliz, orillas buenas.
Señor, el hacha llama
al tronco mudo,
golpe a golpe, y se llena de preguntas
el
corazón del hombre donde suenas.
GABRIEL CELAYA (Hernani, 1911-Madrid, 1991)
La ciudad es de goma lisa y negra
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos. - See more at:
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La ciudad es de goma lisa y negra
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos. - See more at:
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La ciudad es de goma lisa y negra
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos. - See more at:
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AVISO
La ciudad es de goma lisa y negra,
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos,
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos.
(Tranquilamente hablando, 1947)
La ciudad es de goma lisa y negra
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos. - See more at:
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Pablo García Baena
(Córdoba, 1923)
Sólo tu amor y el agua
" Sólo tu amor y el agua....Octubre junto al río
bañaba los racimos dorados de la tarde,
y aquella luna odiosa iba subiendo, clara,
ahuyentando las negras violetas de la sombra.
Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo,
cegado por la bruma suave de tu pelo.
De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta
cuando perdía mi boca en sus horas de niebla.
Sólo tu amor y el agua.....El río, dulcemente,
callaba sus rumores al pasar por nosotros,
y el aire estremecido apenas se atrevía
a mover en la orilla las hojas de los álamos.
Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel
al rozar con sus alas una estrella dormida,
el choque fugitivo que quiere hacerse eterno,
de mis labios bebiendo en los tuyos la vida.
Lo puro de tus senos me mordía en el pecho
con la fragancia tímida de dos lirios silvestres,
de dos lirios mecidos por la inocente brisa
cuando el verano extiende su ardor por las colinas.
La noche se llenaba de olores de membrillo,
y mientras en mis manos tu corazón dormía,
perdido, acariciante, como un beso lejano,
el río suspiraba.....
Sólo tu amor y el agua... "
CARLOS EDMUNDO DE ORY (Cádiz, 1910-Francia, 2010)
ESPAÑA MÍSTICA
Cerro lomo inmenso tímpano doliente
y en las perchas de los árboles
las casacas de los ángeles se pudren
Pones puertas al desierto
pantalones al espíritu
Lava un poco tu esqueleto con jabón
De los muertos muertos de hambre
pararrayos de oraciones
el ciprés
Tengo sed de alcantarillas
y de cerveza bendita
Dame prisión de campanas
con tus rosarios mohosos
Con tus capas de torero
hazme un traje funerario
un sudario de primera
Y en mi tumba pon mañana
un cocido de garbanzos con chorizo
Fiesta digna de matracas y cohetes
Oh mi España de peluca y de tomate
Matricúlame de muerto en la alcaldía
y celebra un carnaval de escapularios
ese día noche alba o madrugada
La ciudad es de goma lisa y negra
pero con boquetes de olor a vaquería,
y a almacenes de grano, y a madera mojada,
y a guarnicionería, y a achicoria, y a esparto.
Hay chirridos que muerden, hay ruidos inhumanos
hay bruscos bocinazos que deshinchan
mi absurdo corazón hipertrofiado.
Yo me alquilo por horas; río y lloro con todos;
pero escribiría un poema perfecto
si no fuera indecente hacerlo en estos tiempos.
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ACTIVIDADES
LAZARILLO DE TORMES